pazYcomedias

galería

twitter facebook

pazYcomedias
Pl.Colegio del Patriarca, 5.
bajo-dcha.
46002 Valencia
Telf. (+34) 96 391 89 06

Lunes a sábado
de 10h. a 14h. y de 17h. a 21h.

Tam-Tam Japan

Lacueva-Elsland

10 septiembre 2009 > 17 octubre 2009

Según palabras de Erich Franz, en la obra de Lacueva-Elsland (Lippstadt -Alemania-, 2005) lo reconocible sigue siendo componente de lo no-reconocible del que se encuentra rodeado. En sus dibujos y pinturas, el cuadro no explica completamente a la vista aquello quese encuentra ante los ojos, sino que lo visible queda incorporado en lo invisible e irreconocible. Lo que se intuye en lo indefinido apenas tiene forma. No aparece una figura ante un fondo, lo indefinido figura en el mismo plano, el entorno atraviesa con el mismo valor los cuerpos y las cosas. Con frecuencia se sitúan incluso sombras, los fragmentos informes, lo no intuible de la figura, que reconocemos y que sin embargo escapan de nuestro registro. Lacueva-Elsland dibuja o pinta el mismo instante de la identificación, el descubrimiento de lo identificable, sin llegar a alcanzar la confirmación de la forma. Lo que vemos en el cuadro es y persiste una y otra vez en unas intuición y aparición inacabables que siempre contienen también lo irreconocible. Estos cuadros no sólo muestran algo a la vista, sino que se cierran a ella en una medida aún mayor. Es realmente el resalte de motivos individuales el que da consciencia de todo el irreconocible al que siempre pertenecen los motivos. No hay objetividad, pero tampoco una determinación abstracta de formas, en las que su hecho dibujado o pintado se nos abra. Por ello los dibujos de Lacueva-Elsland realzan claramente su ser-dibujado y las pinturas su ser-pintado.El cuadro, el dibujo resulta un recorte, un fragmento y momento de contextos invisibles. El recorte circular que corta los motivos, pero también lo incompleto de lo reconocible nos hacen conscientes de que en lo visible vemos principalmente su inalcanzabilidad. Lo que vemos no lleva a una ilusión que se refleja en la imagen.Involuntariamente completamos los motivos más allá de su visibilidad,incorporamos nuestros prejuicios, recuerdos y sentimientos buscadores a lo visible. Completamos los momentos identificables con nuestros recuerdos y sospechas. Sus sutil instantaneidad y recortabilidad está abierta a nuestros vivos prejuicios. Estos cuadros son algo ligero y claro, y sin embargo resulta en ellos obvio también una oscuridad y pesar que no muestran.

En sus últimas instalaciones Lacueva-Elsland les roba a los cuadros su fijación frontal, icónica. El cuadro no se muestra fijo en la pared sino que se aparta del observador. En combinaciones imprevistas, misteriosas, aparecen vinculadas al momento en el espacio abierto. Son recortes que aparecen a la vista, sin estar presentes como cuadro.Con seguridad el permitir relajadamente lo indeterminado y lo desconocido guarda relación también con las técnicas Zen orientales que practica Lacueva-Elsland. Sus cuadros muestran momentos del reconocimiento, los desencadenan, y sin embargo no desplaza lo reconocible la sustancia de lo irreconocible. No es un reconocimiento restringido el que tiene aquí lugar, sino el irreconocimiento de lo visible que no se ajusta a ningún límite.