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de 10h. a 14h. y de 17h. a 21h.

Ernesto Casero, Ruth Morán, Fernando M. Romero, Anna Talens

26 marzo 2013 > 10 mayo 2013

La obra que Ernesto Casero (Valencia, 1977) nos muestra en esta ocasión, aborda una serie de cuestiones en las que viene trabajando los últimos años. Los límites entre las habituales distinciones orgánico/inorgánico, natural/artificial, realidad/ficción, representación/representado o entre los diversos medios expresivos se abordan como permeables, provocando diferentes interpretaciones llenas de matices que indagan en la relación de la obra con el espectador. La exploración formal de estos trabajos, por otro lado, se diversifica por ramificaciones en las que resuenan otro tipo de alusiones paralelas, como la representación de lo infinitamente pequeño (microfotografía), la pintura abstracta más reciente o la ciencia-ficción.

Fernando M. Romero (Cordoba, 1978) es pintor de una belleza llena de suspense, incluso se podría decir que es un pintor de lo decorativo, algo que en su arte no queda relegado a un mero ornamento ? al contrario, la decoración forma en sus cuadros la excusa para llegar a construcciones con contenido y significado complejos. De esta forma se convierte en parte integral de una forma de razonamiento visual que seduce al espectador a interpretar lo representado como el punto de partida de un juego sensual e intelectual. Este juego ? también se podría hablar de una performance o representación ? parece desarrollarse en una especie de escenario o ante un telón de fondo que Romero construye mediante un uso metódico del montaje pictórico. El guión de este juego o representación se centraría así sobre todo en los fenómenos de percepción y realidad, de representatividad espacial y pictórica y en sus cualidades ilusionistas. (Peter Funken)

En la obra de Ruth Morán (Badajoz, 1976) la sutileza gráfica y el gesto personal se esconden bajo una estructura sólida de carácter, a priori, insondable. No obstante, ese hermetismo es un espejismo que puede desvelar, no sin dificultad, la intensa complejidad de estas obras que irradian un caos ordenado, una determinación compositiva que aboga por transmutar en el rectángulo bidimensional dos líneas de actuación divergentes, de un lado un expresionismo vital, donde el trazo compulsivo evoluciona en un recorrido aparentemente arbitrario?, y de otra parte la consolidación de una geometría no visible que soporta el entramado irregular de las formas.Un estudio concienzudo que no posibilita la obra espectacular y única, por el contrario, su obra es coral?, debemos observar detenidamente el discurso completo de su identidad creativa en la totalidad, pues la artista se rige por la práctica metódica del análisis estructural, y no por la anécdota sensaciona lista del efecto casual.

La obra de Anna Talens se mueve entre el poder expresivo del propio material y la evocación de emociones y sentimientos cotidianos. Sus esculturas resultan de la unión de objetos encontrados con partes manufacturadas. Los materiales escogidos cuidadosamente, ya sea por su antigüedad o por su procedencia, se encuentran en el espacio del estudio de la artista. Los híbridos resultantes de este juego emanan, gracias a su ligereza, delicadeza y sutileza, una sensación de paz que atrae al espectador que, inmerso en un mundo que se mueve velozmente, se reencuentra con un extraño sosiego. En sus piezas recurre a la utilización de tejidos de seda, cobre o vidrio, entre otros materiales, siendo cada uno de sus objetos el resultado de la construcción de un lenguaje propio que va definiéndose con cada experiencia.